Las metodologías ágiles impactan en la empresa

La agilidad es mucho más que una metodología de trabajo. Se trata de una mentalidad así como de una filosofía de gestión. Gracias a estas particularidades es que ha logrado superar los límites del trabajo vinculado al desarrollo de software, para poder aplicarse a todas las áreas de una organización. 

En tal sentido, cualquier firma que quiera avanzar con agile de forma sólida debe atender a ciertas cuestiones cruciales, entre ellas, que la mentalidad ágil se enfoca en el accionar de la empresa, por lo que el foco deja de estar en maximizar las ganancias como ocurría en las empresas del siglo XX, para poner el eje en optimizar el flujo de creación de valor para el cliente. Dicho en otras palabras, el cliente pasa a estar en el centro del negocio y es, en base a él, que se plantean nuevos productos y servicios.  

Por otra parte, y dado que estamos ante un contexto dinámico y cambiante, otra característica de las organizaciones ágiles es que tienen la capacidad para adaptarse a los cambios rápidamente, y esto implica contar con capacidad para desarrollar y probar ideas en una etapa temprana. Esto se logra, siguiendo a las metodologías ágiles, en que la organización se estructura en base a redes de pequeños equipos de trabajo auto-organizados y multifuncionales, que trabajan en base a ciclos de retroalimentación cortos.  

Como ya se ha comprobado, cuando toda la empresa en empapa de agile, la organización gana en estabilidad y velocidad, también gana en capacidad de innovación y en disciplina operativa. Todo esto no puede entregar más que resultados positivos en el desempeño de la organización. 

Compromiso & Satisfacción 

Una investigación reciente dada a conocer por la consultora McKinsey revela que las transformaciones ágiles propician mejoras en tres campos principales: satisfacción del cliente, compromiso de los empleados y desempeño operativo. Los tres se refuerzan de forma mutua y ayudan a producir un mejor resultado financiero. 

Asimismo, la investigación concluye que la agilidad empresarial, en el cual el enfoque está en el consumidor, tiene el potencial de mejorar la experiencia del cliente hasta en un 30%. En tanto, al tratarse de una organización no jerárquica, que está conformada en equipos de trabajo multifuncionales, se pueden lograr mejoras del 20 al 30% relacionadas con   el compromiso de los empleados en comparación con un entorno no ágil. Esto se debe a que la cultura laboral agile tiene la premisa de que los colaboradores desarrollen su trabajo de forma autónoma y con un propósito claro.

El mismo estudio también detalla cuestiones relacionadas con el desempeño operativo: la agilidad empresarial permite la mejora de las métricas del rendimiento, como la velocidad, de entre 30 y 50%. Por último, la investigación sostiene que la agilidad mejora el rendimiento financiero de las organizaciones entre un 20 y un 30% gracias a una combinación de los factores antedichos que derivan en mayores ingresos y en ahorros de costos internos y externos. 

Nueva cultura de gestión

Cada vez más organizaciones aplicamos agile, y esto nos permite generar cada vez más valor para las empresas que confían en nosotros. En Accion Point creemos que la necesidad de adaptarnos a los cambios y de tomar decisiones veloces en un marco de modificaciones actúa como un motor de cambio fundamental. 

Por supuesto, adoptar agile en serio requiere de un abordaje  con compromiso, ya que convertirse en una compañía ágil implica un cambio no solo a nivel de los comportamientos, sino en el terreno más profundo de la mentalidad y la cultura empresarial.