Por qué la industria 4.0 es sinónimo de nueva revolución industrial

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Los inicios

La primera revolución industrial tuvo lugar a fines del siglo XVIII: estuvo marcada por la mecanización y fue facilitada en gran medida por la energía del vapor. La segunda se produjo a principios del siglo XX: fue impulsada por la electricidad y estuvo signada por la producción en masa, las líneas de montaje y la división del trabajo. La tercera se dio a comienzos de la década de 1970 y tuvo como protagonistas a las computadoras, que automatizaron aún más las máquinas y los procesos de producción.

Ahora estamos en los inicios de la cuarta revolución industrial, que dará como resultado la fábrica inteligente y la transformación ciberfísica de la manufactura, con una digitalización de extremo a extremo y el tendido de ”puentes” entre activos industriales físicos y tecnologías digitales.

El leitmotiv de este nuevo estadio es conectar mejor a las personas, los sistemas y las máquinas, para que los fabricantes pueden volverse más eficientes, ágiles y colaborativos.

Esta interconexión inteligente de máquinas y procesos propicia la automatización y el intercambio de datos, en un entorno conectado de big data, personas, procesos, servicios, sistemas y activos industriales habilitados para Internet de las Cosas (IoT).

El modelo implica la transferencia parcial de autonomía y decisiones autónomas a máquinas y sistemas ciberfísicos, aprovechando los sistemas de información.

Monitoreo en tiempo real

Las tecnologías involucradas en la industria 4.0 aprovechan los datos existentes y otras fuentes de datos adicionales, incluidos los de los activos y dispositivos conectados, para obtener eficiencias en distintos niveles, transformar los procesos y crear flujos de información a lo largo de la cadena de valor.

Entre las ventajas de la industria 4.0 pueden señalarse las capacidades de personalización, las alertas e intervenciones inmediatas, los servicios innovadores, el aumento de la productividad y la posibilidad de desplegar nuevos modelos de negocio.

En el caso de los dispositivos conectados, la tecnología permite la comunicación en tiempo real, el monitoreo de los procesos, la gestión de las prioridades y la reducción de las paradas innecesarias. Luego, a través del análisis de datos, se pueden encontrar áreas de mejora en la calidad y el rendimiento.

No obstante, este modelo también tiene sus contras. Y no son menores. De hecho se espera que tenga un complicado impacto social, con importantes pérdidas de puestos de trabajo como resultado de la automatización de tareas y procesos.

Enfoque estratégico

Un estudio de la consultora Deloitte detectó que los millennials sienten que este cambio tiene el potencial de liberar a las personas de las actividades rutinarias para centrarse en un trabajo más creativo.

Sin embargo, muchos tienen temor a que sus trabajos sean reemplazados o que no tengan las habilidades necesarias. En su opinión, las empresas no los están preparando adecuadamente para estos cambios.

Otra investigación reciente de la misma fuente encontró que, si bien los ejecutivos son optimistas sobre la Industria 4.0, carecen de confianza en el nivel de preparación de sus organizaciones: no están seguros de tener el talento adecuado para tener éxito, ni se están preparando activamente en sus estrategias comerciales.

Ocurre que la industria 4.0 necesita un enfoque estratégico y por etapas. Para ello las organizaciones pueden necesitar asesoramiento para la modernización y la implementación digital por parte de especialistas en automatización.

Al respecto una investigación, también de Deloitte, determinó que las empresas con estrategias integrales de industria 4.0 innovan y crecen más rápido: integran con éxito las tecnologías y hacen un mejor trabajo para atraer y capacitar a las personas que necesitarán en el futuro.

Según una encuesta de la consultora McKinsey, las tecnologías de la Industria 4.0 jugaron un papel decisivo en la respuesta a la pandemia de coronavirus en muchas compañías manufactureras globales.

El 94% de los consultados dijo que les había ayudado a mantener sus operaciones en funcionamiento, y el 56% señaló que estas tecnologías habían sido fundamentales para sus respuestas a la crisis.

La investigación también encontró que las empresas que habían escalado los casos de uso antes de COVID-19 se encontraron mejor posicionadas para responder.

No obstante, las que no lo habían hecho encontraron limitaciones y tienen dificultades para ponerse al día.

En un contexto de incertidumbre, el sector manufacturero espera que la industria 4.0 le aporte agilidad, flexibilidad y eficiencia.

Es una transformación que recién está comenzando y que, por supuesto, conviene comenzarla más temprano que tarde.